JAVIER AZÚA BLANCO IN MEMORIAM

  • 29 julio, 2015
  • In memoriam

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Nuestro amigo JAVIER AZÚA BLANCO ha fallecido en Valencia el 5 de julio de 2015. Javier nació en Zaragoza el 7 de noviembre de 1948 y tuvo sus primeros contactos con la Citología como estudiante de 5º curso de la carrera de Medicina en 1970, en el Servicio de Citodiagnóstico dirigido por el Dr. D. Miguel de Arcos de la Plaza, dentro de la cátedra de Obstetricia y Ginecología.

En 1972, fue nombrado Jefe Clínico de la Sección de Citología y Oncología en la cátedra de Ginecología, y ayudante de clases prácticas. Un año después (1973), se fue a París al Instituto de Patología y Citología Aplicada (IPECA), con el profesor Joan de Brux que le permitió adentrarse en nuevas facetas de la Citología, siendo el germen para posteriores publicaciones tales como el libro “Diagnóstico Citológico en Patología Mamaria” (1976).

En 1978, decidió ampliar sus conocimientos en el campo de la punción aspiración con aguja fina (FNAB) desplazándose al Instituto Karolinska de Estocolmo, absorbiendo las enseñanzas de dos pioneros mundiales de la especialidad, Drs. Joseph Zajicek y Torsten Löwhagen, que dieron sus frutos con el primer curso de Citología por Punción, dirigido por él mismo en 1979 y su libro “Citología por Punción Aspiración con Aguja Fina” editado por Salvat en 1987.

Desde 1975 a 1992, fue Director del Servicio de Citología del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y, en este último año, Profesor Titular de Histología. En 2010 se convirtió en Profesor Emérito, cargo que desempeñaba hasta el momento de su fallecimiento.

Estas son sólo unas pinceladas del currículum de Javier, en el que mucho han tenido que ver su mujer Peña y sus hijos Javier y Luis. Pero aquí y ahora quisiera destacar otras características de Javier. Me congratula profundamente, personal e institucionalmente, que el 14 de marzo de 2014, celebrando las Bodas de Oro de la Sociedad Española de Citología en Madrid, ahora hace algo más de un año, tuvimos el acierto de entregar una medalla a nuestro amigo Javier en reconocimiento a su labor a lo largo de los años y a su trayectoria profesional, así como por su brillantez y amistad en momentos cruciales de nuestra especialidad.

En su conferencia titulada “La Citología y Yo” que nos regaló el día de la efeméride mencionada, comenzaba diciendo:
“Soy mayor pero no viejo, y estoy vivo todavía, por lo que es de agradecer que desde una sociedad científica te pidan que hables de tu relación con algo a lo largo de tu vida. En este caso, la Citología. Entiendo que debo comentar lo que ha representado para mí la Citología. Lo que haya representado Yo para ella… que lo diga Ella.”
Pues bien Javier, Ella te contesta. El reconocimiento expresado el día de las Bodas de Oro no hizo más que justicia a un profesional pionero en España de una técnica que ha dado la vuelta al mundo por su efectividad en el diagnóstico de procesos tumorales y no tumorales, como es la PAAF.

Ahora, tras tu pérdida, la técnica adquiere aún mayor protagonismo aunque dejes a tu familia (Peña, Javier y Luis) y amigos, con un crespón negro en el corazón zurcido con lágrimas de dolor. Donde quiera que estés, resérvanos un hueco en la proa de tu barco que un día, irremisiblemente, compartiremos contigo en la navegación por la eternidad. Gracias por todo amigo y descansa en paz.

Dr. Julio Rodríguez Costa
Presidente de la SEC


Falleció súbitamente el domingo 5 de julio en Valencia a bordo de su barco Zarebro, siete letras que son una declaración de amor a Zaragoza y al río Ebro.

Javier era un disfrutólogo que se divertía haciendo medicina, organizando cursos, dando clases, enseñando, publicando, investigando y también navegando, esquiando, buceando, cazando jabalíes y venados, viajando por países exóticos…y todo ello sin desatender a la familia, a los amigos y a la buena mesa. ¿De donde sacaría tanta energía y tanto tiempo?.

Era una persona que ganaba mucho en las distancias cortas pues era inteligente, buen conversador, culto, políglota, cordial, optimista, luchador, realizador e ingenioso.

Fue un científico visionario convencido desde hace ya cuarenta años de que, además de la exfoliativa, existía otro tipo de citología, la de punción con aguja fina que en aquella época era rechazada por la mayoría de patólogos, citólogos, ginecólogos, radiólogos, cirujanos, internistas y un largo etc.

Como Javier era muy resolutivo contactó con el Servicio de Citología Clínica del Hospital Karolinska de Estocolmo. Allí aprendió con el genial Torsten Löwhagen y llegó a ser un gran experto en lo que en inglés se llama Fine Needle Aspiration Cytology (FNAC) y que posteriormente se denominó PUNCIÓN ASPIRACIÓN CON AGUJA FINA (PAAF).

Javier, generosamente, en vez de guardarse la técnica como un tesoro privado, la expandió a través de publicaciones en revistas nacionales y extranjeras y también en un libro pionero de 1987 (Citologia por Punción Aspiración con Aguja Fina). Pero lo más importante que hizo para la divulgación de la PAAF fueron los cursos que dirigió durante muchos años con la ayuda de sus colaboradores en la Facultad de Medicina de Zaragoza. Fué invitado a los primeros cursos como profesor Löwhagen lo que marcó un antes y un después en nuestra historia citológica.

Javier, como buen psicólogo que era, en estos cursos en vez de la cena de clausura, organizaba el primer día, la cena de bienvenida con lo que conseguía que al día siguiente todos, cursillistas, profesores, enfermeras, secretarias, celadores y demás personal fuéramos una piña.

Las conferencias eran fenomenales, las sesiones al microscopio buenísimas pero lo mejor de todo eran las prácticas con pacientes para aprender a hacer la técnica en vivo y en directo.

Por todo ello, salimos muchos cursillistas entusiasmados con la PAAF y con el modus operandi de los cursos de Javier.

Javier ha tenido la suerte de tener a su lado una gran mujer, Peña, ejemplo de lo que debe de ser una buena esposa, compañera y madre. Sin ella no hubiera podido llegar tan lejos. ¡Qué suerte ha tenido por tener una compañia como ella!. Criaron dos hijos excelentes y son además abuelos de tres nietos maravillosos. Javier, el hijo mayor es patólogo y el más joven, Luis, abogado. La saga de los Azúa tiene continuidad y ya son tres generaciones de médicos desde el abuelo D. Luis Azúa.

Javier, ha sido buen esposo, buen padre, buen hijo y un hermano modélico además de un gran profesional y un amigo entrañable pero sobre todo fue una buena persona que es lo más importante que se puede ser en ésta vida, por encima de su brillante carrera universitaria como profesor, articulista, editor de libros, conferenciante, organizador de cursos, director de tesis doctorales, de sus trofeos de caza y de todo el oropel e incienso de este mundo.

Se dice que la buena amistad no necesita de muchas palabras porque se fundamenta más en hechos y este escrito está alargándose demasiado. Tus amigos te echamos y echaremos mucho de menos, no nos olvidaremos nunca de ti y te agradeceremos siempre lo mucho que nos has enseñado.

GRACIAS, JAVIER.

Ricardo Martinez Cabruja, Pedro de Agustín y José Maria Viguer.

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