ALEXANDER MEISELS KÖNIG IN MEMORIAM

  • 1 octubre, 2014
  • In memoriam

foto alex

La junta directiva de la SEC siente profundamente el fallecimiento de nuestro director de Honor de la revista Española de Patologia, maestro y amigo, profesor Alexander Meisels a la edad de 88 años. El obito se produjo en Barranquilla (Colombia) el 23 de Setiembre de 2014. Todos aquellos que de forma directa o indirecta hemos tenido relacion con el, manifestamos nuestro dolor que compartimos con todos sus familiares y amigos, que son muchos , distribuidos por todo el mundo. Descanse en paz.

Junta directiva de la SEC


Todo en la vida, amigos,
se va o perece.
Neruda (Mariposa de otoño).

 

Alexander Meisels (Alex) se nos ha ido, amigos. El gustaba de recordar que su segundo apellido era REY y aceptaba de buena gana el que se le dijera que era el rey, aun no siendo monárquico, de la citología cervicovaginal.

Berlinés de nacimiento tuvo que huir de la barbarie nazi, junto con sus padres, a Francia desde donde pasó, tras un milagro de supervivencia, a México. Contaba con prolijos detalles como consiguieron salir, desde Marsella, en el último barco que permitió el gobierno colaboracionista de Vichy. Cuando narraba en ocasiones esta etapa de su vida siempre añadía que se consideraba un “suertudo”. Y ciertamente así debió ser porque el barco portugués que los trasladó desde Casablanca a Veracruz fue hundido por un submarino alemán a su regreso. También contaba que el primer contacto con el idioma español lo tuvo en ese barco donde aprendió (sin comprender) las letras de las canciones que cantaban los exiliados españoles rumbo a México.

Tras estudiar medicina en la capital azteca donde tuvo noticias de la citología y después de un breve periodo ejerciendo pasó a Québec . Allí consiguió su especialidad en Patología y muy pronto se encargó de organizar la enseñanza en Citología. Bástenos recordar que la magnífica escuela de citotecnología que fundó lleva su nombre.

No cabría en este momento enumerar una muy larga lista de sus logros tras su incesante trabajo. Nos debe ser suficiente el destacar sus casi doscientas publicaciones, sus monografías sobre el cáncer cervicouterino y los años que estuvo trabajando para la Academia Internacional de Citología, desempeñando cargos de gran responsabilidad como los de Secretario General,Tesorero y Presidente.

Tampoco cabría el enumerar las numerosas distinciones recibidas . Nos debe ser suficiente recordar que los recibió siempre con agradecimiento y humildad.

Es obligatorio recordar su satisfacción por haber contribuido al diagnóstico precoz del cáncer cervicouterino, salvando miles de vidas. Dedicó una gran parte de sus años a la formación de profesionales en los cinco continentes. Escasos son los que saben que dirigió la formación de citotecnólogos y patólogos para un programa de diagnostico precoz del citado cáncer en Manchuria, por poner un ejemplo.

Es un orgullo el destacar la definitiva influencia que tuvieron sus numerosos cursos en España. Es una opinión muy personal el creer que se encontraba muy “en su casa” entre nosotros. En más de una ocasión soportaba contento la broma de atribuirle un espíritu mediterráneo.

Quizás una de las distinciones de las que más orgulloso se mostraba fuera el recibir la ORDEN DEL CANADÁ por haber contribuído a salvar miles de vidas como se le reconoció en el acto de entrega de tan importante distinción.

Pero tras esa ingente labor se encontraba algo más valioso, su enorme personalidad, su sentido del deber y la justicia, su concepto de la amistad y su gran sentido del humor.

Como ejemplo de esto último es suficiente conocer que en una entrevista periodística fue preguntado por su dominio de cuatro lenguas, a lo que respondió sonriendo y con naturalidad: Lo conseguí gracias al Sr.Hitler.

Los que tuvimos la inmensa fortuna de aprender de él y convivir con él siempre recordaremos su amena charla y su simpatía natural para con todos, así como recordaremos su rigor en la preparación de sus cursos y la gran calidad de los extendidos que para las prácticas al microscopio traía consigo desde su hospital en Québec.

No puede decirse que fuera un conformista ni mucho menos. Buen conversador siempre se desprendía su intolerancia con la injusticia, con la injusticia en cualquiera de sus facetas. Mantenía actualizadas desde la situación de su especialidad en los numerosos países que visitaba hasta la evolución de los procesos políticos y sociales internacionales.

Personalmente creo que los diez años que repartió su residencia entre Alicante y Québec le fueron muy satisfactorios. Y también creo que en algún momento consideró retirarse en Alicante, pero diversas situaciones de su querida familia lo hicieron desestimar esta idea.

Finalmente sólo nos resta conservar un muy entrañable recuerdo del que supo ser amigo de sus amigos, compartir generosamente sus conocimientos y dejar su imborrable huella en nosotros.

Hasta siempre. El vacío que dejas no podrá ser ocupado, ni en tu numerosa y querida familia ni entre tus amigos.

                  Alex, quiero imaginarte rodeado de microscopios, de amigos y feliz.

                                            Eduardo Vilaplana.

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